Idoia López Riaño, Iratxe Sorozabal, Monika Martínez, Laurence Shelecht Cárcel de Fleury-Mérogis
Hace mucho tiempo, demasiado, que tus calles no sienten nuestros pasos recorriéndolas tranquilamente, que tus bosques y montañas no nos refrescan la piel y el alma al pasear por ellos.
Mucho tiempo, demasiado, que tuvimos que escapar, huyendo del horror, pero sin abandonarte nunca, a pesar del desgarro de tener que dejarlo todo y de morir un poco, con el tiempo agarrotado en una fecha fatídica. Hemos seguido luchando por ti, y así seguiremos.
Ha sido mucho tiempo, demasiado, de escondites forzados, y un mal día, la máquina nos atrapa, nos exhibe como animales cazados, como alimañas sólo aptas para ser "neutralizadas", como un peligro público y tras encadenarnos, nos empareda: lo que ellos llaman "encarcelarnos". Ya sabes tú bien que ni aún así consiguen enmudecernos ni arrebatarnos la dignidad, ni logran que renunciemos a nuestra identidad.
Hoy te escribimos porque tú sabrás escucharnos como otras veces lo has hecho, y porque confiamos en que tu voz se elevará hasta donde duermen plácidamente ciertos ministros, jueces y acólitos varios, cuidando como cancerberos del infierno la maldita máquina del derecho de Estado.
Es esta máquina la que va a arrancar impunemente la
libertad tras años de cárcel a Pilar Mondragón
y
Garbiñe Gómez, para precipitarles en los fauces
y garras de los matarifes españoles. Ya sabes quienes son
éstos... Visten uniforme verde, azul marino, antes gris
o marrón... otros van de "paisano",... torturan
en calabozos siniestros o en furgonas adaptadas a los traslados,
y son los que esperan en la frontera de la Junquera que la
France, "patria de los Derechos Humanos y tierra de asilo",
les entregue presos y presas vascas como contrapartida a algo,
como saliendo ganando en el cambio. Y es que para la máquina
y sus cancerberos, un "negocio" es un negocio y desde
hace tiempo, demasiado, la mejor divisa en la bolsa francesa es
la vasca, sobre todo si tiene nombre y apellidos y está
en prisión a buen recaudo.
Así pues, tras la huida, el exilio, la clandestinidad, la detención y la cárcel durante años, todavía reservan otro suplicio más a los presos y presas vascos encarcelados en el Estado francés: la entrega, la expulsión ilegal.
Hace apenas tres semanas, nuestra compañera Mari Luz Bella Bringas era sacada a las 4,30 de la madrugada de la cárcel de Fleury-Mérogis para ser conducida manu militari a la Policía española.
Hace apenas tres días, Juan Carlos Estévez Melli, seguía el mismo camino... antes fueron José Domingo Aizpurua, Luis Iruretagoiena, Iñaxio Olaskoaga, Simone Odriozola, Josu Etxeberri, Mikel Zarrabe, Teodoro Meabe, Josu Arkauz, Josu Beaumont, Juanbi, Ventura Tomé, Josu Urrutikoetxea... Muchos, entre ellos Melli, fueron entregados a pesar del estado físico en el que se encontraban tras largas semanas de huelga de hambre y días de huelga de sed; los testimonios de las torturas y malos tratos sufridos son escalofriantes, casi todos han sido inculpados gravemente y encarcelados de nuevo en el Estado español, y a pesar de ello, no se ha conseguido parar esta máquina infernal. Aquí, en este universo de puertas que se cierran sólo por fuera, no podemos ni olvidar, ni callarnos. Todos formamos parte de la lista de espera de expulsiones y extradiciones. Hemos aprendido a compartir esta oscuridad y lo poco que no nos han arrebatado, censurado o destruido, pero la espera del o de la que va a ser expulsado es algo que no se puede compartir. Es inenarrable, y sólo sabe lo que es al que le toca sufrirlo en carne propia. El resto, decimos "presente" al/a la konpa, pero llenas de impotencia y rabia ante tal aberración.
Garbiñe, aguanta como puede la cuenta atrás con simplemente el día 21 como fecha de referencia, pero ni siquiera segura. ¿Será el 22? ¿El 23? ¿Acaso el 20?...
Pilar, además de encontrarse en la misma situación que Garbiñe, está en gose greba desde el lunes, 26 de abril.
Querida Euskal Herria, queridas gentes de bien que nos leéis... ¿es que de verdad sois conscientes de lo que significan esas huelgas de hambre autodestructivas en el fondo y en la forma? ¿Lo que significa para una persona, presa por añadidura, que está viendo cómo el día "D" se acerca, tener que destruirse lo más posible para que no le torturen?... ¿Os dáis cuenta de que nos encontramos entre cuatro paredes "esperando" que aquellos de los que huíamos aterrorizados hace 2, 6, 10, 24 años preparen sus picanas y electrodos, sus bolsas de plástico, sus pomadas y su furgones especiales para "recuperarnos"?
El túnel de la prisión francesa no tiene final luminoso al aire libre con recibimiento popular, sino un abismo vertiginoso por el que presos/ presas vascos son precipitados a la antesala del infierno.
¿Cómo trasladaros esta impotencia añadida a la que nos hace sentir la prisión?
En esta espera a la que nos obligan (cinta automática donde nos han colocado como ovejas destinadas al matadero) no podemos hacer otra cosa más que eso: esperar, y dejar de comer y beber, lanzando señales de humo y llamadas de atención, porque cuando lo inadmisible va a ser irremediablemente perpetrado y que la impotencia es la triste realidad, no nos queda más recurso para atraer la atención hacia esa situación terrible que poner en juego lo único o lo poco que tenemos, para que las sirenas de alarma funcionen.
En este aire que pesa tanto, donde todo llega de manera abrupta, a golpe de altavoz y orden ministerial a las 4 de la mañana, nos queda lo que somos... y somos parte de ti, Euskal Herria.
Ante los que acechan al otro lado de esa frontera impuesta de un extremo a otro de los Pirineos, Pilar y Garbiñe sólo tienen el cuerpo como escudo. Por eso hemos querido llenar esta carta de palabras que puedan llamar tu atención, sensibilizar incluso, o al menos servir de recordatorio para que no olvides lo que han vivido, están viviendo y pueden vivir estas dos compañeras rehenes del Estado francés.
Nuestras palabras van rebosantes de rabia e impotencia ante las expulsiones de tantos años y las que, de no evitarlo, seguirán llevando a cabo. Cara a los barrotes, cara a la máquina de asesinar, torturar, reprimir y aniquilar de los estados, cara a la dispersión sistemática que sufrimos y cuyas consecuencias trágicas recaen igualmente en nuestros familiares y amigos, rechazamos y condenamos el silencio cómplice, la hipocresía y la colaboración activa y/o pasiva de todos los representantes políticos y judiciales, tanto vascos como españoles y franceses, que siguen permitiendo que esta ignominia no cese de inmediato.
Desde aquí nuestro grito: ¡No a las expulsiones! ¡No a las extradiciones! Y lo lanzaremos cuantas veces sea necesario contra estos muros, hasta que revienten. Mientras tanto, Euskal Herria, mientras no lo consigamos entre todos, seguiremos aquí, presas en este agujero pero libres en todos los demás espacios, arropando en lo posible a Pilar y Garbiñe en esta cuenta atrás. Resistiendo.